Cuando un inquilino deja de pagar, la reacción natural es querer sacarlo de inmediato. Sin embargo, actuar por cuenta propia puede complicar el caso. Estos son los pasos recomendables.
1. Revisa tu contrato
- Monto de la renta, fecha de pago y forma de pago.
- Duración del contrato y si ya venció.
- Penas por incumplimiento y causas de terminación.
- Si existe fiador, obligado solidario o depósito en garantía.
2. Documenta el adeudo
Reúne los recibos emitidos, los comprobantes de pagos recibidos y cualquier mensaje en el que el inquilino reconozca la deuda. Esta información será la base de cualquier reclamación.
3. Lo que no debes hacer
- Cambiar las cerraduras o impedir el acceso al inmueble.
- Retirar o retener las pertenencias del inquilino.
- Cortar servicios como agua o luz para presionarlo.
Aunque el inquilino te deba, hacer justicia por propia mano está prohibido (artículo 17 de la Constitución) y puede generarte responsabilidades legales, incluso de carácter penal.
4. Intenta una solución formal
Un requerimiento por escrito o un convenio de pago puede resolver el problema sin juicio. Si se llega a un acuerdo, conviene dejarlo por escrito con fechas y consecuencias claras.
5. La vía judicial
Si no hay solución, el arrendador puede demandar la terminación o rescisión del contrato, el pago de las rentas adeudadas y la desocupación del inmueble. Es el juez quien, en su caso, ordena la entrega del inmueble. Contar con un contrato bien hecho y con pruebas del adeudo facilita mucho el proceso.
Prevención
La mejor defensa es un buen contrato: con identificación completa del inquilino, garantías adecuadas, causas claras de terminación y reglas para el depósito. Podemos revisar o elaborar el tuyo antes de rentar.
Esta guía es información general y no sustituye la asesoría sobre un caso concreto. La legislación y los criterios judiciales pueden cambiar.